Juan Diego es como un “pediocactus”

Bishop Olmsted

Inspirándose en las imágenes naturales del paisaje de Arizona, el Obispo Thomas J. Olmsted comparó a San Juan Diego con un “pediocactus”, que es tan pequeño que en primavera sus flores lo esconden. A diferencia del inmenso cactus saguaro, que puede llegar a tener más de 50 pies de altura, el pediocactus atrae la atención de los espectadores por su diminuta belleza.

Esa “pequeñez y sencillez” era la clave del servicio de San Juan Diego a Dios y a su Madre, Nuestra Señora de Guadalupe, dijo el Obispo Olmsted, quien encabeza la Diócesis de Phoenix. Ofreció su Misa Votiva de San Juan Diego el viernes por la mañana, el segundo día del Congreso Mariano Internacional de Caballeros de Colón sobre Nuestra Señora de Guadalupe.

Cuando Nuestra Señora se le apareció a Juan Diego y le dio un mensaje para el Obispo de México para que construyera una iglesia en el cerro del Tepeyac en su honor, el humilde indio le dijo que buscara a alguien más noble para llevar el mensaje. Pero la Santísima Madre sabía que solo la humildad podía abrir el corazón del obispo y servir para sanar las divisiones entre los españoles y la población indígena, dijo el Obispo Olmsted.

 “Porque era humilde, fue capaz de dejar a un lado sus asuntos personales y responder al llamado de Nuestra Señora”, dijo el Obispo. “Cuando Ella lo llamó, tuvo que responder con la gracia de la perseverancia y el don de la humildad”.

Usando la imagen del pediocactus, el Obispo Olmsted dijo, “No gozó llamando la atención hacia él. Gozó llamando la atención hacia Dios y su hermosa madre, Nuestra Señora de Guadalupe”.