Monseñor se Gana la Atención y los Aplausos

Msgr. Eduardo Chávez

Mons. Eduardo Chávez tiene un estilo convincente. Cuando habla de Nuestra Señora de Guadalupe, se le ilumina el rostro, su voz se llena de emoción, y mueve rápidamente las manos para enfatizar sus argumentos.

Presentado como el mayor experto en el Acontecimiento Guadalupano en el Congreso Mariano, Mons. Chávez ha mantenido absortas a grandes audiencias durante los últimos dos días mientras explica cada detalle en torno a la aparición de María a Juan Diego.

Caminando de un lado al otro del estrado, y en ocasiones incluso entre el público, Mons. Chávez recorrió las pantallas de su presentación en PowerPoint con verdadero fervor religioso, casi como un televangelista emocionando a su público. Sin embargo, su mensaje sobre Nuestra Señora de Guadalupe es tan puro y sincero, que el público verdaderamente católico respondió con un silencio respetuoso y un alegre aplauso.

Mons. Chávez es el postulador de la causa para la canonización de Juan Diego y canónigo de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, donde se exhibe la imagen original de la tilma de Juan Diego. Hace poco más de un año, los Caballeros de Colón empezaron a colaborar con él en la preparación de este Congreso Mariano, y otros planes para difundir el mensaje de Guadalupe en el mundo entero.

El viernes, Mons. Chávez continuó su presentación sobre el entorno de la aparición de María y el pleno significado del mensaje que entregó a Juan Diego.

He aquí algunos puntos interesantes:

• Según las profecías aztecas, el año de 1531 (en que se apareció Nuestra Señora) debía ser de grandes cambios.
• Ese año hubo en México tres temblores de tierra y un eclipse de sol.
• María se apareció en una de las festividades más importantes de la religión azteca, lo cual significaba que traía algo nuevo.
• Para sustituir la práctica azteca de los sacrificios humanos que habían suprimido los españoles, María trajo el sacrificio último de Jesucristo.

 “Los aztecas habían tomado el corazón y la sangre de víctimas humanas para alimentar a los dioses de su religión,” señaló Mons. Chávez. “Ahora Santa María de Guadalupe les mostraba el verdadero sacrificio en la sangre de Jesucristo. En la imagen de Guadalupe, María está embarazada; en el centro de la imagen está Jesucristo en su vientre. Ella les dice que no necesitan matar víctimas para alimentar a los dioses, sino que el Hijo de Dios les dará su carne y su sangre en la Eucaristía, para alimentarlos con la vida eterna.”

Los aztecas sentían tristeza y fatalismo después de que los conquistadores aztecas hubieron quitado sus altares de sacrificio y destrozado sus templos. Pero María dijo que Dios desea morar en ellos en la Eucaristía. “Por eso envió a Juan Diego al obispo a pedir una casa para Dios, una iglesia”, dijo Mons. Chávez. “Pide un lugar para que los sacerdotes y obispos entreguen el Pan de la Vida al pueblo”.

Al pedir un templo, dijo, María está pidiendo que se establezca una nueva civilización en el corazón del Nuevo Mundo. “Ésta sería una civilización del amor por todos,” señaló. “Éste es aún el tiempo de la nueva civilización. Aún tenemos que construir esta civilización en obediencia a la petición de la Madre de Dios.”