Meditaci贸n Mariana por el Obispo William E. Lori

Meditaci贸n Mariana
Congreso Mariano de Caballeros de Col贸n
Phoenix, AZ

7 VIII 2009

Marian Meditation and Prayer presented by Bishop William E. Lori

I. Desde el primer momento鈥

A. Desde el primer momento en que la Virgen Mar铆a se enter贸 de que su prima Isabel estaba encinta, Mar铆a se apresur贸 a cruzar las monta帽as para estar con ella.

Como inmaculada mujer de fe, en plena consonancia con la voluntad salv铆fica de Dios, Mar铆a comprend铆a que Isabel hubiera concebido a un ni帽o a su avanzada edad, no como se帽al de un favor personal, sino como se帽al de que estaba por llegar el tan esperado Mes铆as.

B. Mar铆a, la madre del Se帽or, se fue deprisa.
Poco sabemos de su viaje, excepto que cruzar los montes no debi贸 ser f谩cil. Lo que sabemos con mayor certeza es que Mar铆a llev贸 a Jes煤s, el fruto de su vientre, a la casa de Isabel.

As铆 saluda Isabel al fruto del vientre de Mar铆a, y en un momento de profundo asombro exclama: 鈥溌縌ui茅n soy yo, para que la madre de mi Se帽or venga a visitarme?鈥

C. Isabel no fue la 煤nica que se regocij贸.
El hijo de su vientre, destinado a ser heraldo del Mes铆as, brinc贸 de alegr铆a en el vientre de Isabel.

En ese extraordinario momento de adoraci贸n 鈥榚n esp铆ritu y en verdad鈥, Mar铆a, impregnada de la palabra viviente de Dios, cant贸 alabanzas a Dios en palabras que se repetir谩n hasta el final de los tiempos: 鈥淢i alma canta la grandeza del Se帽or,  y mi esp铆ritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador鈥.

II. Por todos los Tiempos

A. La Visitaci贸n de Mar铆a estableci贸 la norma par las 茅pocas futuras.
Constantemente la Madre de Dios y Madre de la Iglesia visita a sus hijos. Por el mandato de Dios, fue a vivir con su amado disc铆pulo Juan.

Permaneci贸 con los Ap贸stoles en el Cen谩culo mientras esperaban la venida del Esp铆ritu y tom贸 parte en la celebraci贸n de la primera Eucarist铆a de la Iglesia reci茅n nacida.

B. Mar铆a ha seguido visitando a sus hijos durante dos milenios, pues est谩 presente en cada Eucarist铆a, rezando con nosotros, rezando por nosotros, como 鈥渆l templo del Se帽or鈥 y la Madre de la Eucarist铆a, gui谩ndonos a su Hijo crucificado y resucitado, en el Pan de la Vida y la Copa de la Salvaci贸n Eterna, y cuando nos encontramos con el Se帽or Eucar铆stico, es la canci贸n de alabanza de Mar铆a la que inspira e informa la canci贸n de alabanza de la Iglesia, de este a oeste, de norte a sur ...

鈥 Mar铆a nunca est谩 lejos de nosotros cuando rezamos el Rosario, pues cuando la invocamos al meditar sobre los misterios del Rosario, vemos a Cristo a trav茅s de sus ojos, as铆 es como realmente llegamos a conocerlo. Mar铆a se acerca a nosotros cuando estamos cansado, desalentados, cuando sentimos tentaci贸n o duda, est谩 con nosotros en los momentos de tristeza o sufrimiento.

En los momentos dif铆ciles, su coraz贸n herido nos invita a participar m谩s profundamente en el sacrificio salv铆fico que ofreci贸 su Hijo por nosotros en el Calvario.

III. Visitas Extraordinarias

A. S铆, Mar铆a nos visita constantemente y permanece con nosotros, pero hay momentos en que, en el amor providencial de Dios, se ve y se siente su presencia.
A menudo pensamos en las visitaciones de Mar铆a, en 1858, como una gentil dama, a los ni帽os de Lourdes, confirmando que ella es la Inmaculada Concepci贸n, el pur铆simo e inmaculado recept谩culo del amor redentor del Se帽or.

A menudo pensamos en su visitaci贸n de 1917 en F谩tima, durante la cual confi贸 a simples ni帽os los secretos del cuidado amoroso de Dios por su Iglesia en el tumultuoso siglo XX.

B. Sin embargo, fue la visitaci贸n de Mar铆a a San Juan Diego en el cerro del Tepeyac la que, en muchos aspectos, se asemeja m谩s a su visita original a Isabel.
As铆 como Mar铆a tuvo que cruzar montes para ver a Isabel, as铆 viaj贸 por el monta帽oso paisaje de M茅xico para ver a un pobre campesino sin posici贸n social.

Igual que Isabel, su a帽osa prima embarazada, Juan Diego tambi茅n necesitaba ayuda, no solo porque era pobre, sino porque su t铆o estaba gravemente enfermo. Buscaba una cura cuando Mar铆a sali贸 a su encuentro. Isabel, emocionada, salud贸 a Mar铆a como Madre del Se帽or. Juan Diego, embargado de alegr铆a y asombro, la llam贸 鈥渕i se帽ora鈥, 鈥渕i hija鈥, 鈥渕i Virgencita鈥.

C. Despu茅s de su visitaci贸n original, Mar铆a se apareci贸 a Juan Diego encinta.
Ella ha venido a traer a Jes煤s Nuestro Se帽or, no solo a una morada, sino a las Am茅ricas, dando a luz as铆 a un nuevo mundo de fe.

Al traer a Jes煤s al Continente Americano, dio a luz a un nuevo pueblo, es m谩s, una nueva raza llamada 鈥渕estiza鈥, entretejiendo las culturas espa帽ola e ind铆gena. Aparece en esta forma antes de que se difundiera esta nueva raza y de esta manera Nuestra Se帽ora de Guadalupe hizo accesible la fe tanto para los espa帽oles de las colonias como para los ind铆genas.

Despu茅s de su visitaci贸n, al fin el Continente Americano fue evangelizado, cuando n煤meros enormes de personas llegaron a conocer a Cristo y se convirtieron en miembros de Su Cuerpo, la Iglesia.

D. Ahora Mar铆a nos ha visitado una vez m谩s.
Viene a nosotros aqu铆 como una amorosa madre, buscando promover a Cristo en nosotros, buscando convertirnos en sus agentes de la evangelizaci贸n, buscando convertirnos en ardientes defensores de la vida, buscando acercarnos a煤n m谩s a la 贸rbita del amor Trino.

隆Que nuestra alma proclame las alabanzas al Se帽or!
隆Que nuestro esp铆ritu se regocije en la presencia de nuestro Salvador, y que as铆 proclamemos su Nombre con el poder de convencimiento del la Nueva Evangelizaci贸n! 隆Vivat Jesus!